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Cómo lidiar con el Síndrome del Impostor en el trabajo

Comienza a ejercitar tus emociones positivas

Todos lo conocemos. Se trata de un trastorno que nos hace sentir que no merecemos lo que logramos, no somos lo suficientemente buenos en nuestro trabajo y en cualquier momento alguien va a descubrir nuestro fraude.

Si alguna vez te has sentido así, debes saber que eres uno de muchos. Según un estudio reciente de la revista científica ‘Journal of General Internal Medicine’, el 82% de los empleados sufren el síndrome del impostor en algún momento de su vida laboral.

¿Cómo identificarlo?

En un contexto competitivo, donde la exigencia es cada vez mayor, a veces es fácil sentirse inferior a los compañeros, o pensar que todos hacen su trabajo mejor que tú…

Cuando te sientes como un impostor, es difícil contárselo a otras personas y más en el entorno laboral. Por eso, si identificas este síndrome en algún compañero o miembro de tu equipo, debes ayudarle a gestionarlo.

Algunos de los síntomas principales son:

  • Insatisfacción permanente
  • Baja autoestima y desmotivación
  • Incredulidad en las propias capacidades
  • Sentimiento de culpa
  • Incomodidad ante el elogio
  • Necesidad de demostrar siempre su valía
Claves para superarlo

¡Mereces todo lo que te pasa! Reconocer tu trabajo y esfuerzo no solo fortalece la autoestima, sino que impulsa tu bienestar y favorece la salud mental. Es importante sentirse orgulloso de uno mismo, evitar las comparaciones, aceptar tus limitaciones y potenciar tus fortalezas.

Te damos algunos tips que te pueden ayudar:

  • Apunta todos tus logros en una lista. Te ayudará a ser consciente de que solo tú eres responsable de lo bueno que te pasa.
  • Aprende a recibir los elogios. Un piropo de vez en cuando sube la autoestima e impulsa el bienestar, recíbelos con gusto.
  • Acepta los fallos y aprende de ellos. El error es humano y necesario para mejorar, si alguien te corrige, no es un fracaso.          Tómatelo con asertividad, ¡te servirá para la próxima vez!
  • No te compares con nadie. Cada persona tiene su camino y debes centrar tu energía en caminar por el tuyo de la mejor          manera posible.
  • Comparte tus miedos y sentimientos con tu entorno. No tengas vergüenza a mostrar tus emociones, lo más seguro es que te entiendan mejor de lo que crees e incluso hayan sentido lo mismo.

Sabemos que a veces los consejos no son suficientes, y que todo depende de cada persona. Por eso, hemos dejado lo más importante para el final:

Si no te crees capaz de ver y valorar todo lo bueno que tienes, ¡es el momento de pedir ayuda profesional! Te aseguramos que reconocer tus miedos es un acto de superhéroe y te ayudará a mejorar tu bienestar y construir una vida sana y plena.

¿Crees que tu equipo sufre el Síndrome del Impostor?

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